Maritoñi S.L.
Polígono Teconológico Ogíjares.

Naves 2, 3 y 18
C.P. 18151, Granada.
Telf.: 958 50 66 86 y Fax: 958 59 73 02
E-mail: consumidor@maritoni.es

 

MARITOÑI S.L. es una empresa cuyos orígenes se remontan a más de medio siglo en la persona de Raimundo Pérez Rodríguez, que allá por el año 1945 comienza a trabajar en el ramo de la pastelería artesanal arrendando un pequeño local que se encontraba en la C/ Santa Lucía. Es en este establecimiento donde la famosa torta que da nombre a la empresa inicia su andadura en el mercado granadino.

La historia de este comienzo es curiosa ya que la torta en un principio no sale al mercado con el nombre con el que se la conoce actualmente, debido a que en aquellosCaricatura de Raimundo momentos la economía no permitió la compra de un envoltorio específico utilizando un papel que usaba el antiguo propietario de aquel establecimiento para otro producto. Una vez terminado aquel material, y vista la buena aceptación del producto, se diseñó un papel propio y la torta fue conocida con el nombre actual. Dicho nombre es debido a que coincidió en el tiempo con el nacimiento de la hija mayor del propietario llamándose la misma Maria Antonia y de su diminutivo salió el nombre.

Debido al éxito la empresa se tiene que trasladar a otra ubicación situada en la C/ San Pedro Mártir, un lugar de paso ya que en el año 1963 crean la nueva fabrica en la C/ Agustín Lara con 2500 m2 construidos y unos medios técnicos punteros en aquella época, que hacen que la exquisita Maritoñi sea líder en Granada capital y provincia.

Durante aproximadamente 30 años la empresa mantiene sus instalaciones en la C/ Agustín Lara siendo a principios de los años 90 cuando sufre su último cambio de sede así como de razón social.

 

En 1992 pasa de ser productos Maritoñi a Maritoñi S.L. y en 1994 se instala en las naves 2, 3 y 18 del Polígono Tecnológico de los Ogíjares donde continúa realizando su actividad actualmente.

Durante todo este tiempo la empresa ha ido incorporando a sus instalaciones la maquinaria necesaria para poder atender la demanda del mercado sin que ello suponga una merma en la calidad artesana de nuestra producción puesto que este toque artesano es el que nos da identidad propia al no incluir conservantes ni colorantes en nuestros productos.